Farmacias hay muchas. Que te escuchen de verdad, pocas. Descubre por qué la nuestra es una de ellas
Cuando entras en una farmacia, no siempre llevas una receta en la mano.
A veces llevas dudas. Llevas cansancio. Llevas esa sensación de que algo no va bien, pero no sabes qué. Llevas la presión de cuidar a alguien que quieres mucho sin saber muy bien cómo.
Y en ese momento lo que necesitas no es que te cobren y te despidan con una bolsita. Necesitas a alguien en quien confiar, que te mire, te escuche y te ayude de verdad.
Cualquier farmacia puede despachar un producto. Sin embargo, pocas pueden decirte que llevan más de 54 años en el mismo barrio, que han atendido a varias generaciones de familias y que siguen con las mismas ganas del primer día.
Abrimos en 1972. El barrio ha cambiado muchísimo desde entonces. Nosotras, en lo esencial, no.
Hemos visto crecer a hijos de clientes que ahora traen a sus propios hijos.
Hemos acompañado diagnósticos difíciles, embarazos con incertidumbre y abuelos que ya no están.
Hemos dado consejos a las 9 de la mañana y a las 8 menos cinco de la tarde antes de echar el cierre.
No somos una cadena. No tenemos un robot que te dispensa sin pensar. No tenemos un protocolo de atención de 45 segundos por cliente.
Tenemos ganas de ayudar. Tenemos criterio. Y tenemos tiempo para ti.
Porque una farmacia de barrio no es una tienda. Es un lugar de confianza que te ayuda a mejorar tu salud.
Nuestra historia
54 años. Dos farmacéuticas. Una misma forma de entender la salud.
Mi madre, Gloria, abre esta farmacia en 1972 con una idea clara: que una farmacia de barrio no es un punto de venta. Es un lugar humano, cercano y de confianza donde ayudarte cuando tienes problemas de salud.
Gloria quiere ser ingeniera o médico neurocirujano, pero en los años 60 hay pocas mujeres de referencia. Por eso elije lo más parecido a ambas: la ciencia de los medicamentos. Y convierte ese segundo plan en una vocación de por vida.
Yo, Raquel, lo mamo desde pequeña. Mientras otros compañeros del colegio juegan después de clase, yo vengo con mis amigas a la farmacia. Mi madre les ayuda con los deberes de matemáticas. Este lugar tiene las puertas abiertas para quien las necesita (no es solo un negocio, es un lugar donde la gente se siente bien). Y tengo claro que también seré farmaceútica.
Hoy, seguimos aquí, madre e hija, al lado de nuestros clientes. Con la misma convicción de siempre: ser la farmacia de confianza que te ayuda a mejorar tu salud.
Por qué nos especializamos en menopausia.
Las dos somos mujeres. Y las dos hemos vivido lo que tú puedes estar viviendo ahora.
Entendemos la menopausia mejor que la mayoría de farmacias. No solo por ser mujeres. Sino porque mi madre Gloria lo vivió en silencio y yo, Raquel, lo vivo ahora.
Cuando la menopausia llega a mi vida, entiendo que el sistema sanitario no siempre tiene tiempo para explicarte lo que le pasa a tu cuerpo, cómo afrontarlo y qué opciones tienes.
Nadie te da un mapa. Te quedas sola con los síntomas y con mil preguntas sin respuesta.
El insomnio a las 3 de la madrugada. El calor que llega sin avisar. La irritabilidad que no entiendes. El cuerpo que parece que ya no reconoces…
Y sintiéndote sola con todo eso.
Me formo en salud hormonal femenina y menopausia para poder dar explicaciones, opciones y acompañamiento real. Para ser, para otras mujeres, lo que nadie fue para mí.
Hoy en nuestra farmacia es una especialización.
Si estás pasando por ello, no tienes que hacerlo sola. Estoy aquí para acompañarte.
¿Si todas las farmacias vendieran los mismos productos por qué seguirías eligiendo a Farmacia RG de Vicente?
Formación Raquel:
> Ayudante Técnico Veterinario, ISED
> Licenciada en Farmacia, UCM
Formación Gloria:
> Licenciada en Farmacia, UCM
Recuerda, en nuestra farmacia tu mascota es (muy) bienvenida

